EFECTO NAVIDEÑO
Ricardo Bugarín
Mi primo Edu me cuenta que “En el golfo de Carpentaria, al norte de Australia, entre los meses de septiembre y noviembre, se produce un fenómeno extraordinario, de belleza inigualable: la nube Gloria matutina. Si la situación meteorológica es tranquila, cada mañana, cuando sale el sol, una nube en forma de ola, de uno a dos kilómetros de alto y de 600 a 1000 kilómetros de longitud, es decir, que ocupa todo el horizonte e incluso mucho más, avanza a una velocidad de unos 40 kilómetros por hora. A veces se producen varias ondas y siempre se dirigen de Este a Oeste. La causa es un choque de masas de aire de diferente temperatura. Este fenómeno se presta para hacer una especie de deporte muy particular. Cada primavera, desde 1989, aladeltas y parapentes surfean las ondas nubosas como olas gigantes en un océano. Deben ir con cuidado ya que delante de las ondas se producen fuertes turbulencias que pueden ser peligrosas. Van volando en zigzag y pueden recorrer así hasta 300 kilómetros”. Y me lo dice así, tan llanamente, en una tarjeta postal que me envía para Navidad y que de navideño no le hallo nada. El frente de la tarjeta trae una especie de tubérculo con porras y el cartelito debajo dice: foto de Gerardo Salonia.

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