Coyá, luz Martínez. Acuarela, acrílico, tinta sobre papel de algodón.
50X65 cm.
Año COVID.

 

Supervivientes

 

Era falso que las cucarachas serían las últimas pobladoras de la tierra. Sobrevivimos a los desastres nucleares.

 Las cucarachas siguieron iguales y a nosotras se nos cayó el cabello, nos crecieron las orejas y los dientes. Como no había más alimentos tuvimos que comérnoslas, así que se extinguieron. Ahora que somos caníbales insaciables, seguiremos sus pasos.




Mundo marino


Mi papá era marinero y me enseñó a hacer nudos que utilizaba en la vida diaria. Uno llano en el estómago cuando reprobaba o venía una tormenta, un as de guía atado en el corazón cuando mis amigas cercanas murieron aplastadas en terremotos, a falta de agua o por algún virus letal, uno en la garganta cuando sentía impotencia al ver las noticias.

Desde que empezamos a navegar por el agua derretida de los polos sin encontrar a más personas vivas, he dejado los nudos metafóricos y con mis manos y las sogas practicado, cada nudo marinero, en especial el del ahorcado en lo más alto del mástil, porque lo usaré en el cuello cuando muera mi padre.

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