Ceguera

 

A Lorena Escudero

 

¿Por qué mi obsequio de navidad es ciego? pregunta Darla en la reunión.

Ponlo en mis manos. Redondo, sin brazos, ni piernas. Siento que es un muñeco Daruma, no tiene pupilas para que le pintes un ojo cuando tengas un propósito, así el tuerto te recordará concluirlo. Cuando finalices tu labor, como agradecimiento, le dibujas el otro iris y su pupila respondió el anciano.

Darla dejó a su Daruma con los ojos blancos como los de su abuelo, temía que al darle la visión al muñeco dejará de verla como el resto de su familia.

 

 

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Gracias por la invitación a este cuarto encuentro de microficción, 21° Feria Internacional del Libro Virtual - 2da Jornada - Mañana
Conferencias y Conversatorios Virtuales

 

Microrrelatos Karla Gabriela BARAJAS RAMOS

204 ~Microtextualidades. Revista Internacional de microrrelato y minificción. N. 7, pp. 202-204. ISSN: 2530-8297

 

Recordando mejores tiempos

 

De niña me costaba cortar los vestidos de las muñecas Cuca, a veces los atravesaba en medio y no había manera de repararlos. Pero mi Cuca tenía más ropa, así que lo siguiente lo cortaba con cuidado. Pero ahora, si en este momento desgarro un vestido, me dicen groserías y amenazan con quitarme el sueldo o mi ración de comida, o no contratarme.

—Mira, si quieres andar como esas niñas andrajosas de la calle, sigue haciendo tonterías. Si quieres avanzar y costurar en las máquinas, primero debes cargar las cajas, cortar hilos y tela, y lo debes hacer bien. ¿Dónde conseguirás trabajo decente?, en ningún lado contratan niñas –me dicen los empleadores, a quienes agradezco me den trabajo. Afuera está peor.

 

A puerta cerrada.

 

TERAPIA OCUPACIONAL

Karla Barajas

Armé una imagen completa de mí, una y otra vez, pero la

base en la que me coloqué se sacudía constantemente. Me

frustraba perderme o fragmentarme porque el perro de la casa me

aventaba cuando andaba en celo y se iba a la calle en busca de

hembras; me derrumbaba. Ahora que cambié de domicilio,

muchas manos apoyaron mi reconstrucción.

Aunque me quedaron huecos y vacíos, gané una red de

amigas que no se cansa de armar mis 42.000 piezas, mientras ellas

solucionan sus problemas.

MicroDecamerón

Café americano

Karla Barajas

Aquí todo es ácido, como el humor de la pareja que forman

Norah y Juanjo, quienes beben café americano con Lysol mientras

se dicen que verse el día entero es insoportable y prefieren beber

de una botella de cloro sin diluir que pasar la cuarentena juntos.

Guardan silencio, fingen fortaleza, pero el insomnio abraza su

noche.

Cada uno en su lado de la cama repasa las frases que se

dijeron entre bromas y que los hizo sentir insuficientes. Pero más

ácida y corrosiva es la recomendación del presidente diciendo que

beban o se inyecten desinfectante para evitar contagiarse de un

virus, y es surrealista que la gente siga el consejo, como ese par de

crédulos e intoxicados habitantes de Estados Unidos que arden

por dentro.

 

Atención flotante

Karla Barajas

 

 

Tengo la capacidad de realizar cualquier tarea mientras trabajo en un texto. Hacer el desayuno, caminar, escucharte. Desde luego, se me queman los huevos en la sartén, me he salvado más veces que un gato de ser atropellada y aprendí a decirte: “ajá” cuando platicamos porque rara vez te escucho. Soy la peor ama de casa del mundo entero, lo sé, porque me gusta habitar mis textos, dejarlos pulidos hasta que cada microrrelato esté perfectamente escrito en mi imaginación, porque jamás me alcanza el tiempo para sentarme a escribir.

Estoy tan harta de ti, de la casa, que no escuché cuando me preguntaste: “¿Apagaste la estufa?”. Lamento que se quemara, que encontráramos las cenizas de nuestro hogar flotando, como mi atención, como mis sueños de ser escritora. Quizás ahora que no tengo un marido parloteando el día entero, pueda sentarme a escribir.

“Ajá”, te digo en voz alta.

 

 

VV.AA (2020).  Casa de los espejos 36. Melisa Cosilión Cano, Juan Carlos Gallegos, Josefa Salinas Domínguez, E Adair Z V, Compiladores, Cleta-UNAM, Ediciones Ave Azul, Maya Cartonera, Minimanía. México.


 

Al final

Karla Barajas

 

 

En su primera presentación de libros el auditorio se llenó. Sin embargo, a las lecturas de su segunda obra no acudieron parientes, amigos, ni siquiera curiosos, por lo que la escritora tomó la decisión de leer sus textos de todos modos e invitó al guardia de seguridad que custodiaba la puerta y la observaba cargando su mochila.

La literata leyó un fragmento de su obra, pero pensó que torturaba al hombre y se prometió no volver a las presentaciones. El guardia, al verla salir del centro cultural, apretó la mochila donde tenía los libros de la autora, la única a la que había leído y su favorita dentro de la literatura mexicana. En la siguiente presentación le pediré su autógrafo, se dijo el hombre. Ella no escribió más y él, a la postre, dejó la lectura.

 

 

VV.AA (2020). MicroDecameron. Compilado por Paola Tena. Editado por Quarks Ediciones.Perú.


 

Sesión de fotos

Karla Barajas  

 

 

«Sonríe con ternura, pon tus manitas al lado de la cadera, anda mi vida, que todos los padres tienen fotos lindas con sus hijas», me dice papá, pero no me gusta posar cuando no tengo ropa puesta.

 

 

VV.AA (2020). Microbios. Compiladores: Natalia Madrueño, Patricia Rivas, Camilo F. Cacho & Camilo Montecinos. Editado por Dendro Ediciones.Perú.


 

Desaparecidos

Karla Barajas

 

 

El dibujo de ballenas y delfines de tinta adornaba los mo­saicos de la habitación. La madre de la pequeña artista fre­gó la pared con agua y detergente. Dos horas después, se informó de la extinción de los cetáceos. «¡Mamá, borraste a las últimas ballenas y los delfines del planeta por usar químicos! También, contaminaste el agua».

Nuevamente la imagen asomó en el muro del baño: «Samy, limpia estas ballenas y estos niños», indica la mujer ya cansada de los quehaceres. «Son adultos, mamá» —co­rrige la pequeña, antes de que el agua y el jabón que vierte la madre arrastren con la mayoría de la humanidad.

«No seremos los niños y niñas quienes borren a otras es­pecies del planeta», piensa Samantha cuando escucha los gri­tos de sus vecinos diciendo que los adultos desaparecieron.

 

 

VV.AA (2020). Microbios. Compiladores: Natalia Madrueño, Patricia Rivas, Camilo F. Cacho & Camilo Montecinos. Editado por Dendro Ediciones.Perú.

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