Miradas
Rodolfo llegaba a ver los peces koi nadar, se sentaba frente al estanque olvidándose de vender artesanías a los turistas. Un día metió las manos al agua y agarró uno de los peces; iba a guardarlo en una bolsita negra, pero se quedó viéndolo fijamente y lo regresó al estanque.
-Prometo volver por ti cuando no tenga hambre –dijo Rodolfo.
No volvió al lugar, el hambre lo acompañó siempre.
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