Minificciones dedicadas a mí.

 







La mujer y el Rey

a Karla Barajas

El Rey Midas le preguntó sin titubeos:

— ¿Qué prefieres: el oro o las letras?

A lo que la bella mujer respondió:

—Por tu pregunta, infiero que si escojo una opción, la otra queda fuera, ¿cierto?

—Sí, dijo tajantemente el Rey. Tienes la posibilidad de ser millonaria y tener todas las riquezas que deseas.

—No lo sé, dijo la mujer. Quizás debería escoger vivir libre de problemas económicos; pero ¿qué haré con tanta poesía dentro?, ¿cómo viviré sin las metáforas, sin los giros que sólo me ofrecen el lenguaje?

Entonces, con sus ojos vivaces y media sonrisa expuesta, acotó:

—Con mucho dinero y sin la palabra escrita, no podré indagar en mis propios demonios internos, conocer el infierno que habito. Y a mí, de vez en cuando, me gusta andar entre el fuego.

Y así, sin más que decir, dio la vuelta y partió de nuevo a su casa, a su mundo, a la poesía.

Geraudí González Olivares



Mujer araña, de Lorena Escudero.





Comentarios