La
chispa de Jorge Osorio
“La risa distrae,
por algunos instantes, al aldeano del miedo. Pero la ley se impone a través del
miedo, cuyo verdadero nombre es temor de Dios. Y de este libro podría saltar la
chispa luciferina que encendería un nuevo incendio en todo el mundo: y la risa
sería el nuevo arte, ignorado incluso por Prometeo, capaz de aniquilar el
miedo”. (Umberto Eco, El nombre de la rosa).
Al leer: Causas pendientes, de Jorge Osorio, cuya producción e
impresión fue realizada por Editorial Sherezade, lo primero que me provocó fue
risa, por: la condensación, los juegos de palabras, el ingenio del autor que se
vierte en las 56 minificciones que contiene el libro.
Al llegar a la página 10, encontré “Edad dorada”,
en donde Jorge nos habla de la cosificación del hombre. A partir de esa
minificción me doy cuenta que el autor, con astucia, ha logrado la apertura de
mi inconsciente mediante la risa, de una manera imperceptible para mí. Esto debido a: el tono que se mantiene en todo del libro, a
un lenguaje fresco, claro y preciso, así como el ingenio con el que al hacer
variaciones a una vocal logra obtener múltiples significados en dos líneas. El
ritmo y la estructura de libro, el cual contiene tres capítulos: CAUSAS PRIVADAS, CAUSAS PÚBLICAS, CAUSAS ÍNTIMAS, también hace querer
continuar las lecturas y el lector o lectora está tentada a seguir con la
lectura hasta terminar el libro.
En cada capítulo se cuestiona lo implícito, los presupuestos, lo no dicho
(porque sabemos que al abordar ciertos temas, hay una respuesta que va desde la
desaprobación hasta el insulto). Más
cuando se trata de los excesos, vicios y rivalidades de: la iglesia, los cuales
quedan evidenciados en: Orden mundial, Doctrina,
Abusador (el cura Poblete), Presunción; de la academia en Cúspide intelectual,
Tesis doctoral, Obra definitiva, Evidencia.
Jorge
Osorio cuestiona cualquiera de las cúspides intelectuales, al poder y la supremacía
moral.
Urna
La llaman así porque en su
interior yace, inerte, la democracia.
Jorge
Osorio utiliza al humor como recurso
de crítica y resistencia, con extrema lucidez y el uso de juegos de palabras
crítica a una sociedad de consumo que ha vertido la empatía en los animales y
la ha perdido por los humanos. Cuestiona cualquier tipo de superioridad moral,
no teme a ser políticamente incómodo, porque es más fácil criticar a los abusos
de la iglesia que hablar acerca de las posturas sobre alimentación,
convicciones éticas contra el sufrimiento animal, o ante cualquier
posicionamiento político.
Explota los ssignificante en cada minificción brindado la posibilidad de
que en un párrafo haya diversos significados con trasfondo social. Lleva al límite el
lenguaje con el uso de los recursos
lingüísticos, que en su caso se caracterizan por un humor negro, aunque también
busca con algunas minificciones crear imágenes y metáforas, cercanas a la
poesía.
En algunas minificciones juega con los estereotipos de las profesiones y
logra alterando una u otra palabra culminar de manera sorpresiva: Romance legislativo, es un ejemplo. En Justicia
penal saca de contexto las profesiones, El coronel no tiene quien lo mande
(microrrelato intertextual), Servicio técnico, En lo más alto
(narco Eulogio, líder del cartel de la zona sur).
Este libro hace arder las manos y la mente de las lectores y lectoras.
***
El traspaso
cultural que las abuelas hacen a sus descendientes
Karla
Barajas
Paola Tena. Semilla
de sirena. Antología personal de microrrelatos
Serie: Máximo
minúsculo Nro. 1
Primera edición digital: febrero de 2021
2021
Quarks Ediciones
Digitales
Paola Tena
(1980, México), es una pediatra, escritora e ilustradora, quien
ha publicado en antologías y revistas dedicadas a la microficción. Imparte talleres de
escritura creativa y elaboración de fanzines. Ha publicado Las pequeñas cosas (Ediciones La Palma, 2017), MiniBestiario y Cuentos Incómodos
(Cartonera Alebrije, 2019, 2020), Cordón
Colorado (Ediciones Sherezade, 2020), y la antología personal de la cual escribiré:
Semillas de sirena.
Semillas de sirena
es la minificción que da por título a esta antología personal con 15
minificciones, cuatro de ellas publicadas en Las pequeñas cosas (2017), bajo el
sello editorial de Ediciones La Palma. Entre las minificciones contenidas se encuentran:
Semilla de sirena, La vida entera, Madame Sol, Día de muertos, Tierra
removida, Chamberí, Amor en público,
Quiromancia (1), El pozo, Nubia, David
para Miguel Ángel, Alegoría de la montaña, La ballena, Semillas de limón, Churruscado.
En la minificción Semillas
de sirena, encontramos como en Una Rosa para Emily, de William Faulkner a un
narrador compuesto por la memoria de los ciudadanos contando todo lo que saben o creen saber de una persona, en
este caso del loco del pueblo.
En
el libro se encuentra el germen de Paola Tena, quien retoma parte la historia
oral, es el proceso con el que en México se preservan las experiencias
colectivas de sus pueblos y que se van pasando de generación y forman mitos,
chismes, rumores, leyendas.
Los
abuelos y abuelas eran los narradores orales por excelencia. Hay semillas
arrojadas a lo largo y ancho del terreno literario de Paola y es la abuela quien
la riega. Sus semillas siempre darán frutos y serán la continuidad de la
tradición, saberes y fantasías de los pueblos. Vemos al personaje de la abuela en “Cordón Colorado”, Ediciones Sherezade, 2020, quien enseña a los nietos a bucear en charcos de agua, desde donde
tomaban perlas y charlan con sirenas.
También encontramos lo onírico,
y la tradición, como “el 1 de noviembre es tradición
preparar un altar para aquellos que se fueron, con flores, comida y bebida.
Muertos y vivos conviven por una noche, para luego despedirse hasta el
siguiente año”.
Uno de los textos que más me
gustó fue:
El pozo
Para
Julia L., creadora de historias.
DE NIÑA me gustaba
ir al pozo y lanzar palabras.
–Hola.
–Hola –me respondía el eco.
–Aquí estoy.
–Aquí estoy.
Y yo me reía.
Frases en idiomas
inventados. Secretos. Rumores. Sueños. El eco lo devolvía todo y yo me reía.
Pero me fui haciendo mayor y eso de lanzar palabras parecía una chiquillada. Me
acerqué por última vez al pozo.
–Me voy –dejé caer
al fondo. Hasta mis oídos llegó un adiós casi inaudible
Paola juega como
una niña, sigue nadando en los charcos, sacando perlas y sembrándolas en la
tierra para que podamos recoger sus frutos.

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